cansaliebre
11/02/09, 13:46:20
Existe algo que alegra tanto como el dinero, al alcance de todos, es azul y brilla más que el oro.
Está en la mayoría de los actos de la vida, nos trae y nos lleva, viene como un soplo de aire y se va como un puñado de polvo.
Se encuentra tanto en la política como en la religión, en la multitud o en una persona, es lo último que se pierde y se llama esperanza.
Es el único dinero que compra la felicidad. En el momento que el hombre aparece en esta vida, una vez misteriosa le dice en su corazón: Espera.
Desde ese momento todo es ESPERA.
El niño espera la juventud; el joven la vejez y el anciano la muerte.
El jugador espera su carta, el asesino a su víctima, el político su oportunidad, el que odia su venganza, el pobre ser rico, el rico tener más. Todos esperamos algo.
La esperanza está sobre todos los inconvenientes, y algunas veces sobre muchos imposibles.
Es la fe de los deseos.
Si se pudiera leer en el alma de los enfermos, a quienes la muerte ha marcado irrevocablemente, encontraríamos en una página:
Yo no tengo remedio
Y en la siguiente: ¡Quién sabe, existe la esperanza!
Está en la mayoría de los actos de la vida, nos trae y nos lleva, viene como un soplo de aire y se va como un puñado de polvo.
Se encuentra tanto en la política como en la religión, en la multitud o en una persona, es lo último que se pierde y se llama esperanza.
Es el único dinero que compra la felicidad. En el momento que el hombre aparece en esta vida, una vez misteriosa le dice en su corazón: Espera.
Desde ese momento todo es ESPERA.
El niño espera la juventud; el joven la vejez y el anciano la muerte.
El jugador espera su carta, el asesino a su víctima, el político su oportunidad, el que odia su venganza, el pobre ser rico, el rico tener más. Todos esperamos algo.
La esperanza está sobre todos los inconvenientes, y algunas veces sobre muchos imposibles.
Es la fe de los deseos.
Si se pudiera leer en el alma de los enfermos, a quienes la muerte ha marcado irrevocablemente, encontraríamos en una página:
Yo no tengo remedio
Y en la siguiente: ¡Quién sabe, existe la esperanza!